Un golpe bajo, punza despacio y duele.
Es la vida que te está hablando a gritos, tal vez porque abusaste del hacer oídos sordos a sus susurros.
Sin duda un golpe duro.
Vas a demorar en darte cuenta que está pasando.
Vas a sentirte chiquito, indefenzo, o incapaz de hacer nada.
Y vas a querer volver al pecho de una mamá que ya no está.
Vida que golpea, vida que va a seguir golpeando y sin embargo, sabia. Vida que te dejó otras damas blancas para jugar a ser enfermeras de las heridas de tu alma.
Vamos, mi rey, vos vas a poner los pies firmes sobre la tierra, con la frente en alto y la humildad del buen vencedor.
Vamos, Adán de mis genes, que los únicos dioses tienen carne de hombre, que el mérito está en saber levantarse y vos ya supiste volver al juego después de Waterloo.
Vamos, que el cielo y el infierno están acá abajo y si es por caminar juntos podemos turnarnos para ser bastón.
Vamos, héroe de mis mitos, que los viejos andan despacito porque ya tuvieron prisa y llevan esa sonrisa porque ya lloraron de más.
21/12/09
30/11/09
Si cae el cielo
Si tu nariz persigue la brisa de mi cuello y mis oídos siguen tus pasos.
Si no necesitamos pactar donde ni cuando.
Si la noche nos cruza entre calles vacías con el rostro mojado; y el amanecer nos encadila, cuando la ropa es la piel.
Si recuerdo porqué, un día le encontré el gusto a Sabina.
Si olvido el papel que gasté en recordarte.
Si descifras mis silencios y tus palabras cortas humedecen mis ojos.
Si un Neruda dejandome muda, tiñe mis mejillas y encoje mi orgullo.
Si cuando mi cabeza duerma en tu pecho, no me moleste morir en el instante; solo entonces...
Y si vuelven los dinosaurios.
Si no necesitamos pactar donde ni cuando.
Si la noche nos cruza entre calles vacías con el rostro mojado; y el amanecer nos encadila, cuando la ropa es la piel.
Si recuerdo porqué, un día le encontré el gusto a Sabina.
Si olvido el papel que gasté en recordarte.
Si descifras mis silencios y tus palabras cortas humedecen mis ojos.
Si un Neruda dejandome muda, tiñe mis mejillas y encoje mi orgullo.
Si cuando mi cabeza duerma en tu pecho, no me moleste morir en el instante; solo entonces...
Y si vuelven los dinosaurios.
16/11/09
Malegría
Haceme reír.
Escuchame, callame.
Hablame incoherencias, no tantas.
Sentime, pensame.
No lo pienses: dejate llevar y delirame, fumame, anestesiame, sedame.
Haceme cantar, seguí ese ritmo, esa música. Bailá.
Dejame recorrerte, recorreme, sonreime.
Terminame, completame, contemplame.
Dejame dibujarte, no te muevas, dejame sacarte una foto con mis ojos.
Mentime, inventa un cuento que te glorifique.
Caminemos más despacio y soltá mi mano.
Quieto, no nos despidamos.
Date vuelta, seguí caminando.
Y por favor no mires para atrás…
Escuchame, callame.
Hablame incoherencias, no tantas.
Sentime, pensame.
No lo pienses: dejate llevar y delirame, fumame, anestesiame, sedame.
Haceme cantar, seguí ese ritmo, esa música. Bailá.
Dejame recorrerte, recorreme, sonreime.
Terminame, completame, contemplame.
Dejame dibujarte, no te muevas, dejame sacarte una foto con mis ojos.
Mentime, inventa un cuento que te glorifique.
Caminemos más despacio y soltá mi mano.
Quieto, no nos despidamos.
Date vuelta, seguí caminando.
Y por favor no mires para atrás…
01/11/09
Algodón de azucar
Hoy no voy a subirme a zancos de 15 centímetros, ni voy a poner color en mis pestañas. Hoy es una linda noche. Linda , no perfecta, faltaron estrellas pero podemos inventarlas. Hay un banco y un farol con poca luz que me gusta, no quiere delatarnos. Hoy quiero no quiero escuchar más de lo mismo. Vamos a soltar el hilo de esas frases sobre el existencialismo y vas a prender un pucho, dos, tres, no importa cuantos. Hoy la brisa es algo fría pero no me molesta y llegó alguien que acabo de conocer, pero puedo hacer de cuenta que es tan amigo mío como tuyo. Hoy quiero volar en mi ave seca, aunque el papel de arroz se nos esta acabando. Improvisemos. Voy a ponerme al revés del mundo, los algodones están tan lindos y mis pies están pisando el cielo. Dame música negro, quiero la alegría de mis ojos en mis oídos. ¿Bailemos? Quiero bailar con vos. ¡Juguemos! Hay un tobogán con una bandera de colores, hay hamacas enanísimas, nos enredemos. Miremos tu sombra y mi sombra desprenderse de lo que hacemos. Cantemos, le cantemos a este momento. Viajemos un poco cantemos en esas canciones que nos plasman, a nosotros desubicados en este tiempo. Shh, escuchemos los árboles. Estoy embobada. Infinitos sabios, es difícil escucharlos pero tienen tanto para decir… Y me equivoqué: miré alrededor. Miré alrededor y no me gustó. Veo uniformados creerse únicos. Veo muchos diferentes imitarse hasta olvidarse quienes eran. Veo un mundo que a veces, también es mi mundo. Hoy no. Hoy no saben lo que se están perdiendo, ¡escuchen los árboles, miren los colores! Hay un universo paralelo atrás del vidrio empañado de tu burbuja. Hoy solo somos vos, yo, vos, el viento, la noche, ah! Si y algodones.
Vamos a endulzarnos con un helado, a intentar volver a ese universo paralelo, pero ya no se puede, el hambre y la nicotina nos hacen demasiado humanos… todavía nos quedan vestigios de las fantasías en un destello de luz fucsia, y un saber que vos como yo, gracias a dios (a algún dios) tampoco crees en lo que oís.
Mañana voy a tener una noche de sonrisas guardada en mi cabeza y al duende que me regalaste guardado en una hoja de papel.
¿Besos? No, entre nosotros con abrazos basta.
¿Porros? Todavía no conozco otra forma de escuchar a los árboles.
Vamos a endulzarnos con un helado, a intentar volver a ese universo paralelo, pero ya no se puede, el hambre y la nicotina nos hacen demasiado humanos… todavía nos quedan vestigios de las fantasías en un destello de luz fucsia, y un saber que vos como yo, gracias a dios (a algún dios) tampoco crees en lo que oís.
Mañana voy a tener una noche de sonrisas guardada en mi cabeza y al duende que me regalaste guardado en una hoja de papel.
¿Besos? No, entre nosotros con abrazos basta.
¿Porros? Todavía no conozco otra forma de escuchar a los árboles.
22/10/09
Bruja
Imbatible adivina.
Una mirada que de un vistazo sabe descifrar todo lo que pasa aunque no quieras.
Una frase capaz de dejarte mudo: sabe todo, sin que nadie halla dicho nada.
Un despertarte con un beso o un ladrido, según lo merezcas.
Una voz fuerte y aguda, graciosamente incompatible con la dulzura de sus gestos
El mundo es impecable a su alrededor. No existe torbellino rebelde y desordenado capaz de ganarle.
El olor a sopa caliente un mediodía de invierno.
Cuatro platos de comida con menús caprichosamente distintos arriba de la mesa.
Hace de cualquier lugar un hogar.
Lo bueno viene en frasco chico, dicen. Chico, pero ocupa el lugar más grande en una casa vacía, hasta absurda sin ella.
Una preocupación que más de una vez aturde.
Una necesidad de independencia que dura poco. Dura hasta que estás enfermo, hasta que estás triste y querés su beso, hasta que porque sí querés acapararla toda para vos.
A veces la creo desquiciada. Y debe de estarlo un poco, pero ¿quién no?
Que linda es cuando duerme.
Sospecho que solo finge dormir. Debe haberse acostumbrado a estar atenta a lo que a cualquiera de los tres vampiros podría pasarle a la noche.
Su comida, su sonrisa, sus flores… Y su olor… ella huele como los ángeles deben oler.
Una mirada que de un vistazo sabe descifrar todo lo que pasa aunque no quieras.
Una frase capaz de dejarte mudo: sabe todo, sin que nadie halla dicho nada.
Un despertarte con un beso o un ladrido, según lo merezcas.
Una voz fuerte y aguda, graciosamente incompatible con la dulzura de sus gestos
El mundo es impecable a su alrededor. No existe torbellino rebelde y desordenado capaz de ganarle.
El olor a sopa caliente un mediodía de invierno.
Cuatro platos de comida con menús caprichosamente distintos arriba de la mesa.
Hace de cualquier lugar un hogar.
Lo bueno viene en frasco chico, dicen. Chico, pero ocupa el lugar más grande en una casa vacía, hasta absurda sin ella.
Una preocupación que más de una vez aturde.
Una necesidad de independencia que dura poco. Dura hasta que estás enfermo, hasta que estás triste y querés su beso, hasta que porque sí querés acapararla toda para vos.
A veces la creo desquiciada. Y debe de estarlo un poco, pero ¿quién no?
Que linda es cuando duerme.
Sospecho que solo finge dormir. Debe haberse acostumbrado a estar atenta a lo que a cualquiera de los tres vampiros podría pasarle a la noche.
Su comida, su sonrisa, sus flores… Y su olor… ella huele como los ángeles deben oler.
07/10/09
Místico
Hay huellas en la piel.
Hubo una noche.
Hay besos pendientes.
Hubo carne débil.
Hay rastros de agua, tierra, fuego y aire colgando de su cuello.
Hubo un deslumbrarse.
Hay frases haciendo eco.
Hubo un sueño roto.
Hay ansiedad por probar si todavía huele tan dulce.
Hubo un “Soñé con vos... Otra vez”.
Hubo una noche.
Hay besos pendientes.
Hubo carne débil.
Hay rastros de agua, tierra, fuego y aire colgando de su cuello.
Hubo un deslumbrarse.
Hay frases haciendo eco.
Hubo un sueño roto.
Hay ansiedad por probar si todavía huele tan dulce.
Hubo un “Soñé con vos... Otra vez”.
24/09/09
Al flaco
Es tan lindo lograr convertir mis estupideces y mis ingenuidades en tu risa.
Llenar tu pecho de orgullo.
Creerte al borde del colapso y, de repente, sorprendes con una vitalidad envidiable entre pedaleos.
Entre cantos tan desafinados como dulces.
En una inteligencia desbordante. La que más de una vez pequé de la soberbia de creer haber heredado, cuando entre mis frases descubrí palabras tuyas.
Imité, sin darme cuenta, tu carácter paciente, como la ira que estalla cuando nadie lo espera.
Un par de canas te deschavan, pero es verdad, de lejos pareces no tener edad.
A veces el cansancio te consume hasta quitarte las ganas de ser, hasta ahogarte en alguna tristeza de cicatrices viejas que nunca llegaron a cerrarse.
Es cuando creo curarlas que siento la satisfacción más grande del mundo. La misma satisfacción que me llena, cuando escucho tu voz feliz de solo escuchar la mía.
Sos tan sincero. La alegría, la tristeza, el dolor, la vida… todo es tan evidente en el tono de tu voz, en tu forma de mirarnos.
¿Sabes? No existe un abrazo más reconfortante que olvidar todo entre tus brazos fuertes, en tu espalda ancha. En ese momento el mundo no existe, soy invulnerable, nadie puede hacerme daño.
Sabemos, siempre supimos, que en algún momento una fuerza que nos supera va hacer que nos soltemos las manos.
Es esa resignación de saber que nada es eterno, la misma que nos da una felicidad infinita cuando exprimimos todo el jugo a cada momento juntos.
Hay una semilla que esculpiste cuando te convertiste en artista.
Hiciste una estatua con alas que cobró vida, mucha vida.
Ahora vuela alto, lejos.
Quiere conocer mil cielos.
Pero no puede evitarlo: siempre la inunda la necesidad de volver al nido.
Será la sangre…
Llenar tu pecho de orgullo.
Creerte al borde del colapso y, de repente, sorprendes con una vitalidad envidiable entre pedaleos.
Entre cantos tan desafinados como dulces.
En una inteligencia desbordante. La que más de una vez pequé de la soberbia de creer haber heredado, cuando entre mis frases descubrí palabras tuyas.
Imité, sin darme cuenta, tu carácter paciente, como la ira que estalla cuando nadie lo espera.
Un par de canas te deschavan, pero es verdad, de lejos pareces no tener edad.
A veces el cansancio te consume hasta quitarte las ganas de ser, hasta ahogarte en alguna tristeza de cicatrices viejas que nunca llegaron a cerrarse.
Es cuando creo curarlas que siento la satisfacción más grande del mundo. La misma satisfacción que me llena, cuando escucho tu voz feliz de solo escuchar la mía.
Sos tan sincero. La alegría, la tristeza, el dolor, la vida… todo es tan evidente en el tono de tu voz, en tu forma de mirarnos.
¿Sabes? No existe un abrazo más reconfortante que olvidar todo entre tus brazos fuertes, en tu espalda ancha. En ese momento el mundo no existe, soy invulnerable, nadie puede hacerme daño.
Sabemos, siempre supimos, que en algún momento una fuerza que nos supera va hacer que nos soltemos las manos.
Es esa resignación de saber que nada es eterno, la misma que nos da una felicidad infinita cuando exprimimos todo el jugo a cada momento juntos.
Hay una semilla que esculpiste cuando te convertiste en artista.
Hiciste una estatua con alas que cobró vida, mucha vida.
Ahora vuela alto, lejos.
Quiere conocer mil cielos.
Pero no puede evitarlo: siempre la inunda la necesidad de volver al nido.
Será la sangre…
30/08/09
Alma desnuda
Lo único que puedo darte son cosas simples.
Puedo enseñarte a cantar sin saber la letra, y a enredarte tanto con el ritmo hasta que no te des cuenta del momento en el que bailar se vuelve algo ridículo.
Te doy mis charlas que nunca van a tener mucho sentido, con frases absurdas que vas a olvidar, nada más para mostrarte que así es mejor, que las palabras siempre se van con el viento.
Yo no tengo mucho más que besos y abrazos envueltos en un papel de regalo. Y lo que me sobra, bien puedo guardarlo en un bolsillo.
Pero puedo convidarte de mi libertad, esa que no cambio por nada.
Te convido ganas de ser, tantas, hasta que solo te des cuenta lo lindo que puede ser caminar descalzo.
Dejo que la lluvia me moje el rostro, y juego con fuego pero estoy más cerca del sol, ¿ves el brillo en mis ojos?.
Voy a ser transparente, no busco deslumbrarte.
Puedo enseñarte a cantar sin saber la letra, y a enredarte tanto con el ritmo hasta que no te des cuenta del momento en el que bailar se vuelve algo ridículo.
Te doy mis charlas que nunca van a tener mucho sentido, con frases absurdas que vas a olvidar, nada más para mostrarte que así es mejor, que las palabras siempre se van con el viento.
Yo no tengo mucho más que besos y abrazos envueltos en un papel de regalo. Y lo que me sobra, bien puedo guardarlo en un bolsillo.
Pero puedo convidarte de mi libertad, esa que no cambio por nada.
Te convido ganas de ser, tantas, hasta que solo te des cuenta lo lindo que puede ser caminar descalzo.
Dejo que la lluvia me moje el rostro, y juego con fuego pero estoy más cerca del sol, ¿ves el brillo en mis ojos?.
Voy a ser transparente, no busco deslumbrarte.
Esta soy yo: nada que nunca hallas visto.
Solo se sonreír.
Solo se sonreír.
Pero quiero contagiarte, quiero poner sonrisas en tu boca.
Este es mi vagón de un tren descarrilado y sin rumbos.
¿Querés subír?
Este es mi vagón de un tren descarrilado y sin rumbos.
¿Querés subír?
06/08/09
Ojos de papel
Se porque sonríe y se lo que iba a decir cuando calla.
Se lo que iba decir las pocas veces que calla.
Se que significan sus gritos ahogados.
Se lo que piensa cuando me mira, cuando se mira al espejo, cuando mira el cielo, y cuando escucha una canción.
Se que sabe, sus pucheros me pueden.
Se lo que significan sus ojos hinchados.
Se cuando estuvo llorando.
Que llora mucho, sin causas a veces.
Que en el fondo es una gran poeta y una romántica sin vuelta atrás.
Que es pura música, música triste pero bella, y música viva esos días que se levanta de buen humor y su saludo es un abrazo mudo.
Que a veces puede ser cruel, pero se arrepiente. Se cuando se arrepiente.
Que hay días en los que se quiere muy poco.
Que quiere mucho y demasiado, más, mucho más, de lo que se quiere a sí misma.
Que es mucho más franca de lo que piensa.
Que tiene los ojos de papel.
Que su verdad está escrita en sus ojos.
Que siempre la miran cuando duerme.
No se da cuenta: quieren robarle un color.
Se lo que iba decir las pocas veces que calla.
Se que significan sus gritos ahogados.
Se lo que piensa cuando me mira, cuando se mira al espejo, cuando mira el cielo, y cuando escucha una canción.
Se que sabe, sus pucheros me pueden.
Se lo que significan sus ojos hinchados.
Se cuando estuvo llorando.
Que llora mucho, sin causas a veces.
Que en el fondo es una gran poeta y una romántica sin vuelta atrás.
Que es pura música, música triste pero bella, y música viva esos días que se levanta de buen humor y su saludo es un abrazo mudo.
Que a veces puede ser cruel, pero se arrepiente. Se cuando se arrepiente.
Que hay días en los que se quiere muy poco.
Que quiere mucho y demasiado, más, mucho más, de lo que se quiere a sí misma.
Que es mucho más franca de lo que piensa.
Que tiene los ojos de papel.
Que su verdad está escrita en sus ojos.
Que siempre la miran cuando duerme.
No se da cuenta: quieren robarle un color.
26/07/09
De molde fallado
Ni chicha, ni limonada. Ni blanco, ni negro. Las ovejitas negras.
No conocen la felicidad de mercado, la felicidad estándar, la felicidad de protocolo.
Vieron que la normalidad apesta.
¿Y la moralidad?, también.
Aprendieron a ser felices a su manera.
Felices en serio.
Decidieron darle la espalda al mundo de las apariencias.
Se escaparon.
Dejaron de padecer la monotonía del rebaño.
Dejaron de parecer.
Empezaron a ser.
A veces, el mundo intenta absorberlos de nuevo.
Ahora es imposible.
Se encontraron.
Y encontraron una sonrisa cómplice.
No conocen la felicidad de mercado, la felicidad estándar, la felicidad de protocolo.
Vieron que la normalidad apesta.
¿Y la moralidad?, también.
Aprendieron a ser felices a su manera.
Felices en serio.
Decidieron darle la espalda al mundo de las apariencias.
Se escaparon.
Dejaron de padecer la monotonía del rebaño.
Dejaron de parecer.
Empezaron a ser.
A veces, el mundo intenta absorberlos de nuevo.
Ahora es imposible.
Se encontraron.
Y encontraron una sonrisa cómplice.
21/07/09
Genes
Rulos, ondas y un prolijo despeinado
Dedos largos, manos torpes, y manos de artistas.
Uñas esculpidas, uñas rojas, y vestigios de uñas bajo la manía incontrolable de morderse hasta los dedos.
Abdomen plano y trabajado, una incipiente chopera, y una pancita que confiesa nunca decirle que no un chocolate.
Coca-cola, mates y bebida energizante.
Comida chatarra, comida vegetariana, y complementos vitamínicos.
Piernas largas, piernas cortas, y pantorrillas esculpidas.
Labios carnosos, sonrisa de oreja a oreja, y puchero permanente.
Cachetes, mejillas, cachetotes.
Ojos café, ojos verdes, pestañas largas.
Narices gemelas y una nariz recta.
Un bronceado totalmente desparejo, piel blanca, y piel en tinta china.
Histeria, mal humor y mal humor.
Una radio constante, un gruñido, y un comentario al azar.
Actos minuciosos, cuentas permanentes, el desastre hecho persona, y el punto medio justo.
La pasión, la indiferencia y la introversión.
Lágrimas de cocodrilo, lágrimas silenciosas y llanto sin lágrimas.
Poesía, cumbia y rock and roll.
Shakespeare, García Marquez y Wilbur Smith.
El colmo de la mugre, y el extremo de la pulcritud.
Nueva York, Francia y Jamaica.
Titanic, La Naranja mecánica y El Señor de los Anillos.
Música, moda y bicicletas.
No tienen los mismos pies, tampoco la misma sonrisa, ni siquiera el mismo lunar, pero seguramente ninguno sería el mismo sin el otro.
Los hace felices la mera existencia de esos ‘dos’ que cargan con la mismas gotitas de sangre en las venas.
Dedos largos, manos torpes, y manos de artistas.
Uñas esculpidas, uñas rojas, y vestigios de uñas bajo la manía incontrolable de morderse hasta los dedos.
Abdomen plano y trabajado, una incipiente chopera, y una pancita que confiesa nunca decirle que no un chocolate.
Coca-cola, mates y bebida energizante.
Comida chatarra, comida vegetariana, y complementos vitamínicos.
Piernas largas, piernas cortas, y pantorrillas esculpidas.
Labios carnosos, sonrisa de oreja a oreja, y puchero permanente.
Cachetes, mejillas, cachetotes.
Ojos café, ojos verdes, pestañas largas.
Narices gemelas y una nariz recta.
Un bronceado totalmente desparejo, piel blanca, y piel en tinta china.
Histeria, mal humor y mal humor.
Una radio constante, un gruñido, y un comentario al azar.
Actos minuciosos, cuentas permanentes, el desastre hecho persona, y el punto medio justo.
La pasión, la indiferencia y la introversión.
Lágrimas de cocodrilo, lágrimas silenciosas y llanto sin lágrimas.
Poesía, cumbia y rock and roll.
Shakespeare, García Marquez y Wilbur Smith.
El colmo de la mugre, y el extremo de la pulcritud.
Nueva York, Francia y Jamaica.
Titanic, La Naranja mecánica y El Señor de los Anillos.
Música, moda y bicicletas.
No tienen los mismos pies, tampoco la misma sonrisa, ni siquiera el mismo lunar, pero seguramente ninguno sería el mismo sin el otro.
Los hace felices la mera existencia de esos ‘dos’ que cargan con la mismas gotitas de sangre en las venas.
12/07/09
Mi tribu

No es una comunidad hippie, tampoco una secta religiosa. Más bien diría que una mezcla heterogénea de indias, y la prueba viviente de que la diferencia nos hace atractivos.
Un popurrí musical.
Devoradoras, consumidoras compulsivas de semillas de girasol, chocolates, mates, tortillas, y cigarrillos, cada una con su tabaco predilecto. Entre ellas las sobras no existen, la calidad tampoco.
¿Caníbales? A veces, de hombres.
La colorada de los panchos, la barbie superstart, la nena tierna, la chica diez, la liberal, la intelectual, la desaparecida, la rockanrolera, la que va a siempre en contra de todo, la rubia histérica. ¿Histéricas? Si, un poco todas.
El brindis las puede. Las puede como el baile, y las noches eternas de guitarras y vasos negros a los que pocas se niegan. No cantan con son, y solo se escucha un par de voces algo afinadas. Tampoco hablan, gritan. Gritan mucho y por todo.
Se las reconoce desde lejos. Es ese ruido, ese color, ese movimiento medio cirquero y medio salvaje. Son una muchedumbre llamativa, escandalosa, y empecinada en plasmar cada recuerdo en fotos.
Tienen un costado artístico, innovador, deportivo y hasta femenino que se contrapone a una vagancia exagerada y a sus, no pocos, vicios.
Son eternas, las de siempre, esas que abren las heladeras con confianza.
Aparecen y desaparecen esporádicamente, pero sonríen cuando después de escucharse hablar se dan cuenta que siguen siendo las mismas, y entienden porque, a pesar de los meses siguen ahí para darse un abrazo, y donde el tiempo no significa un obstáculo, mucho menos, la distancia de algunas rutas largas.
Los abrazos son parte del rito, es difícil entender como aparecen en el momento justo, para entregar el abrazo de oso y la palabra justa.
No son pocas las veces que les gana la discordia. Incluso llegan a cansarse y aburrirse de ellas. Son demasiado humanas, y no lo disimulan. Pero el ruido del río las calma y el norte las une.
Es lindo, es bello, es estimulante.
Es mágico verlas sonreír bajo el sol, verlas intentando cantar, verlas simulando seriedad, ver sus ganas de vivir cuando están juntas. Sus ganas de hacer, planificando cosas que nunca cumplen.
Sus himnos son muy ‘suyos’, como su idioma, como esas palabras tan de ellas, esas formas de decir ‘te quiero’ sin siquiera decirlo.
Es ese ‘negra’, ‘changuita’, ‘amiga’ que necesitan escuchar (o leer) de alguien. La misma necesidad que les cambia un poco el día cuando ven esos nombres en la pantallita del celular, cuando la casualidad las cruza en la vereda, cuando suena el portero y alguna porque sí, decidió pasar a saludar, o cuando llega ese mail que no esperaban.
Mi tribu, mi circo, mi manada. Esa gente linda que hace que en mi vida todos los días no sean como todos los días.
Un popurrí musical.
Devoradoras, consumidoras compulsivas de semillas de girasol, chocolates, mates, tortillas, y cigarrillos, cada una con su tabaco predilecto. Entre ellas las sobras no existen, la calidad tampoco.
¿Caníbales? A veces, de hombres.
La colorada de los panchos, la barbie superstart, la nena tierna, la chica diez, la liberal, la intelectual, la desaparecida, la rockanrolera, la que va a siempre en contra de todo, la rubia histérica. ¿Histéricas? Si, un poco todas.
El brindis las puede. Las puede como el baile, y las noches eternas de guitarras y vasos negros a los que pocas se niegan. No cantan con son, y solo se escucha un par de voces algo afinadas. Tampoco hablan, gritan. Gritan mucho y por todo.
Se las reconoce desde lejos. Es ese ruido, ese color, ese movimiento medio cirquero y medio salvaje. Son una muchedumbre llamativa, escandalosa, y empecinada en plasmar cada recuerdo en fotos.
Tienen un costado artístico, innovador, deportivo y hasta femenino que se contrapone a una vagancia exagerada y a sus, no pocos, vicios.
Son eternas, las de siempre, esas que abren las heladeras con confianza.
Aparecen y desaparecen esporádicamente, pero sonríen cuando después de escucharse hablar se dan cuenta que siguen siendo las mismas, y entienden porque, a pesar de los meses siguen ahí para darse un abrazo, y donde el tiempo no significa un obstáculo, mucho menos, la distancia de algunas rutas largas.
Los abrazos son parte del rito, es difícil entender como aparecen en el momento justo, para entregar el abrazo de oso y la palabra justa.
No son pocas las veces que les gana la discordia. Incluso llegan a cansarse y aburrirse de ellas. Son demasiado humanas, y no lo disimulan. Pero el ruido del río las calma y el norte las une.
Es lindo, es bello, es estimulante.
Es mágico verlas sonreír bajo el sol, verlas intentando cantar, verlas simulando seriedad, ver sus ganas de vivir cuando están juntas. Sus ganas de hacer, planificando cosas que nunca cumplen.
Sus himnos son muy ‘suyos’, como su idioma, como esas palabras tan de ellas, esas formas de decir ‘te quiero’ sin siquiera decirlo.
Es ese ‘negra’, ‘changuita’, ‘amiga’ que necesitan escuchar (o leer) de alguien. La misma necesidad que les cambia un poco el día cuando ven esos nombres en la pantallita del celular, cuando la casualidad las cruza en la vereda, cuando suena el portero y alguna porque sí, decidió pasar a saludar, o cuando llega ese mail que no esperaban.
Mi tribu, mi circo, mi manada. Esa gente linda que hace que en mi vida todos los días no sean como todos los días.
02/07/09
Ritual
Me gusta así, sin ton ni son.
Me gusta sin pie ni cabeza.
No se definirlo, pero me gusta que dos más dos no sean cuatro.
Me gusta sin cordura, girando entorno a lunas inexistentes, sin un punto sobre las íes.
Es un lindo delirio.
Nosotros nos inventamos. Y me gusta, me gusta sin saber si es real ese otro que inventamos.
No me importa si te importa.
Me importa que te importe cuando a MI me importa.
Me gusta que, a veces, incluso no me guste.
No voy a intentar entenderlo, ¿para qué?
Me conformo con saber que raro, pero es nuestro.
Y es único, lindo ritual.
Me gusta sin pie ni cabeza.
No se definirlo, pero me gusta que dos más dos no sean cuatro.
Me gusta sin cordura, girando entorno a lunas inexistentes, sin un punto sobre las íes.
Es un lindo delirio.
Nosotros nos inventamos. Y me gusta, me gusta sin saber si es real ese otro que inventamos.
No me importa si te importa.
Me importa que te importe cuando a MI me importa.
Me gusta que, a veces, incluso no me guste.
No voy a intentar entenderlo, ¿para qué?
Me conformo con saber que raro, pero es nuestro.
Y es único, lindo ritual.
28/06/09
Helados, chocolates y claveles rojos
Te vi reír.
Te vi reír y te vi sonreír incluso más que hablar.
Yo vi que tenías la sonrisa más hermosa del mundo, y si no voy a tener la certeza que después de esto hay algo, entonces me niego a resignarme a que nunca más vas a darme esa sonrisa.
Por eso voy a acordarme de vos cada mañana de sol, y voy a hacer de cuenta que sos una estrella más en el cielo.
Por ser paz, por ser sonrisa, por ser un ángel caminando por la tierra.
Te vi reír y te vi sonreír incluso más que hablar.
Yo vi que tenías la sonrisa más hermosa del mundo, y si no voy a tener la certeza que después de esto hay algo, entonces me niego a resignarme a que nunca más vas a darme esa sonrisa.
Por eso voy a acordarme de vos cada mañana de sol, y voy a hacer de cuenta que sos una estrella más en el cielo.
Por ser paz, por ser sonrisa, por ser un ángel caminando por la tierra.
22/06/09
La Negra
La negra se olvida de todo, pero siempre se acuerda de mí.
La negra es mi negra.
Cualquier intento por ocupar su lugar en mi vida sería inútil, y nadie podría reemplazarme en la suya.
Es verdad, no tendremos el mismo apellido, pero mis viejos son sus viejos, me regaló sus hermanos y su casa es mi casa.
Con la negra no hay secretos, no hay ni mitos, ni mentiras. Aprendimos que los ojos hablan mejor que las palabras.
Dicen que la negra es fría, pero de poco le enseñé a nunca negar un abrazo. O por lo menos a nunca negarme un abrazo.
La negra no se le calla a nadie, tiene el discurso fijo y las convicciones prendidas a la piel. No tiene tapujos, ni le tiemblan los labios a la hora de decir sus verdades irrevocables.
La negra tiene la frente bien alta, ningún hombre podría hacerle derramar lágrimas, no la tiene nadie que no la merezca.
Le gusta la conga y los brindis como a pocos. La negra nunca le dice que no a un vaso de cerveza.
La negra ni siquiera se lamenta antes de convidarte el último pucho ‘lo fumamos juntas’, te dice.
La negra desaparece de vez en cuando, pero no nos preocupa, siempre vuelve, con la misma sonrisa, con un caminar tan suyo y con las ganas de nada y las ganas de todo.
La negra es rubia y exuberante. A la negra le cuesta pasar desapercibida.
Yo tengo una hermana siamesa que se me parece muy poco, es ese pedazo de mí que me es ajeno, mi otra costilla y mi mejor mitad.
Si alguna vez me amputasen ese pedazo dejaría de ser yo.
La vida, la casualidad, o un jardín de infantes me regalaron otro corazón.
Tengo suerte.
Tuvimos suerte.
La negra es mi negra.
Cualquier intento por ocupar su lugar en mi vida sería inútil, y nadie podría reemplazarme en la suya.
Es verdad, no tendremos el mismo apellido, pero mis viejos son sus viejos, me regaló sus hermanos y su casa es mi casa.
Con la negra no hay secretos, no hay ni mitos, ni mentiras. Aprendimos que los ojos hablan mejor que las palabras.
Dicen que la negra es fría, pero de poco le enseñé a nunca negar un abrazo. O por lo menos a nunca negarme un abrazo.
La negra no se le calla a nadie, tiene el discurso fijo y las convicciones prendidas a la piel. No tiene tapujos, ni le tiemblan los labios a la hora de decir sus verdades irrevocables.
La negra tiene la frente bien alta, ningún hombre podría hacerle derramar lágrimas, no la tiene nadie que no la merezca.
Le gusta la conga y los brindis como a pocos. La negra nunca le dice que no a un vaso de cerveza.
La negra ni siquiera se lamenta antes de convidarte el último pucho ‘lo fumamos juntas’, te dice.
La negra desaparece de vez en cuando, pero no nos preocupa, siempre vuelve, con la misma sonrisa, con un caminar tan suyo y con las ganas de nada y las ganas de todo.
La negra es rubia y exuberante. A la negra le cuesta pasar desapercibida.
Yo tengo una hermana siamesa que se me parece muy poco, es ese pedazo de mí que me es ajeno, mi otra costilla y mi mejor mitad.
Si alguna vez me amputasen ese pedazo dejaría de ser yo.
La vida, la casualidad, o un jardín de infantes me regalaron otro corazón.
Tengo suerte.
Tuvimos suerte.
13/06/09
Inventario

Paz en épocas de guerra, un ojo, un águila, una cicatriz en la espalda. Una linda espalda. Dos voces afónicas y un reggae en mi cabeza. Manos y pies, besos y porros. Banderas en mi corazón, cerros, rutas cortas, rutas largas, besos por celular y tu presencia a pesar 1000 kilómetros de distancia. Pies diminutos, y ojos color verde marihuana, pasos largo, pasos cortos, pizza y cerveza. Abrazos, caricias, roces, noches embriagantes. Frases sin sentido, vuelos de aves secas, sexo sin amor, desgaste, soledad en compañía. Silencios raros, nada que decir, nada que escuchar, mañanas sin desayunos, una historia corta. Y verse otra vez, verse sin mirarse, tocarse sin sentirse, especular lo que los dos ya sabemos. Un adiós sin saludarse, dejarse sin saberlo, extrañarse sin decirlo, quererse sin demostrarlo, orgullos gigantes, sueños frustrados, un cuento pendiente, la película que nunca vimos juntos, un postre que nunca te cocine, el libro que compre para nunca regalarte, algún algo que terminamos sin empezar, y ese “me hiciste feliz” que nunca nos dijimos.
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